Hacia la Tierra

Hacia la Tierra es una escuela para mujeres de la nueva era. También para hombres y para personas que no se encuentren en ninguno de los dos rubros. Es una escuela de autoconocimiento, de amor y sexualidad consiente. Es una escuela para ser guardiana el ser propio. 

Esta escuela nace, como lo es siempre, de una búsqueda personal. Es muy tangible y a su vez inagotable. Propone una manera de reconectarnos con la salud, el cuidado y el amor. Y que lo que hagamos por amor propio, repercuta en el entorno. Busca volver a algo que hemos olvidado, en tiempos donde todo nos distrae hacia el afuera, mirar nuevamente adentro. Y al así hacerlo ver que debemos hacerlo por nosotras mismas, para hacerlo por quien está al lado nuestro. Y para hacerlo en honor de nuestra tierra, que todo lo nutre y ya demasiado sostiene, sin que nosotras la sostengamos a ella. Es hora de cambiar eso. 

Hacia la tierra propone talleres, círculos, retiros, acompañamiento, medicinas, formaciones y productos que buscan, sencillamente, combinar nuestras intenciones de vivir más sanas, conectadas y gozosas, con herramientas tangibles para implementarlo ahora. Porque es demasiado importante, porque el cambio es hoy, y comienza en vos. 

Hacia la tierra es un emprendimiento en primera línea, femenino. Teniendo en cuenta que todo tiene su balance perfecto y honrando a cada persona, sabiendo que en cada persona residen ambas energías y elevadoras diferencias que hacen que nos complementemos. 

Hablaremos de sexualidad, el origen de casi todo. Y de dónde se origina la sexualidad. ¿Acaso de donde viene, si no es del comienzo, del universo, de Dios/a? Y también hablaremos de lo mucho, que la hemos distorsionado. Hablar de sexualidad es hablar de intimidad, de gozo, de todo lo que debemos reconstruir ya que nosotras no lo aprendimos del universo, sino de los medios. De las películas, de los lunfardos, de algo contado en secreto en un recreo del colegio. Hablar de sexualidad es hablar de penes y vaginas, pero aún mucho mas de nuestro corazón. De las niñas y los niños que éramos y de les adultos en quienes nos queremos convertir. Es hablar del ciclo femenino, de ovulación, de menstruación, de orgasmo, de eyaculación. Es hablar. De cómo cambia la sexualidad a lo largo de la vida, de los ciclos en los que nos encontramos, de les hijes que parimos, y aquellos que perdimos. Hablar de que, si queremos cuidar a la persona amada, no hay nada más lógico que comenzar con una misma, también hablaremos de lo difícil que es cuidarse a una misma. Porque nadie nos enseña. Casi todos los seres humanos hacen el amor, o al menos, tienen sexo. Nadie nos enseña en los colegios de qué se trata eso, de lo que todo el mundo habla y a su vez calla. Muy pocos terminan usando las matemáticas y eso ocupa cada currículum escolar. Casi todos los seres humanos comemos frutas y verduras, mas no nos enseñan a arar la tierra ni sembrar una semilla. En lugar de ello sé que en algún momento aprendí a saber cuál es tiempo verbal pluscuamperfecto. Y hoy, como adulta, me cuesta tanto meditar, tan solo quedarme quieta, o relajarme, o no hacer nada. Tampoco es que me acuerde de los ríos, mares o lagunas que aprendí en geografía. Más convirtiéndome en la mujer que soy hoy, fuera del colegio, al menos aprendí sobre mis aguas. Mis fluidos. Y vi que es tan importante, que ahora me animo a esta escuela. 

Para el futuro de esta escuela “Hacia la Tierra” visualizo, rezo y actuó para ello: llegar a colegios, a lugares y espacios donde estos conocimientos y herramientas quizás no llegarían, por realidades socioeconómicas vulnerables o por desigualdad de derechos y oportunidades. Por ende, con el tiempo, si compras un producto Hacia la Tierra o vas a un taller, también contribuirás que puedan llegar a esta información personas socioeconómicamente menos afortunadas que vos. Visualizo un emprendimiento cuya semilla y meta, camino y búsqueda, manera de actuar y ser, sea el amor.