¿De dónde viene la sexualidad? 

Robado de notas sueltas, sentipensamientos libres,  guardadas en un cuaderno, allí tiempo atrás. 

¿De dónde viene la sexualidad? 

De lo sutil, de lo invisible, del universo, de la creación. 

La sexualidad es una vía para conectarnos con la dicha absoluta, hasta la iluminación. 

La sexualidad es la posibilidad de integrar nuestras partes, así toda nuestra creatividad potencial. 

La energía orgásmica es la energía capaz de sanar, podemos dirigirla. 

Sin embargo, en nuestras vidas, suele venir de afuera, de lo que aprendimos. 

¿Y que aprendimos? 

Aprendimos que la sexualidad es genital. Orientada en la Penetración.

Tenemos la parte animal, pero nos falta conectar con la parte humana. 

Tenemos que llenarnos, todo el tiempo todo tiene que llenarse. Tenemos miedo al vacío.

Cuantas más llenas estamos, más estimuladas… más nos cuesta sentir.

 La posibilidad y necesidad de vaciarnos. 

Cuanta más llenas estamos, mas queremos. Queremos más más más.

 Y nada nos alcanza, necesitamos más contacto, más fuerte. 

Buscamos intensidad para sentirnos llenas, cuando en realidad se trata de volver a la LENTITUD. 

Aprendimos el sexo mecánico y frenético. 

Lo aprendimos en la tele, en las películas, en cada chiste, meme, en cada canción. 

Muchas veces el objetivo es la penetración o el orgasmo. 

¿Qué pasa si le quitamos esos dos objetivos? 

Qué sanador que puede ser un verdadero ayuno sexual. 

Vaciarme verdaderamente y reaprender.

A veces nos llevamos a situaciones límites, para darnos cuenta. 

¿Porque nos llevamos a situaciones límites? 

Consentimiento, es más que con-sentimiento. 

El consentimiento empieza conmigo misma. 

¿Que nos gusta? ¿Que no nos gusta? 

¿Que nos duele, que nos molesta? 

Todas ellas son puertas, puertas para conocernos. 

Mecanismo: Estamos calientes, queremos coger.

Son movimientos mecánicos que generan tensión. Proyectamos en el/la otra. 

Nos perdemos allí. La tensión nos imposibilita sentir. 

¿Qué pasa que vivimos en tensión? 

¿Que no queremos sentir? 

¿Ante que me estoy defendiendo? 

¿A que le estoy poniendo corazas? 

La sexualidad es lo contrario a la rigidez. 

Nuestra energía sexual femenina realmente es un cuenco de luz. 

Nos cuesta valorar eso. 

Entonces a veces el programa es dejar que nos la quiten, regalarla sin saberla un tesoro. 

Y a veces el programa es quedárnosla. 

En ambos casos nos estamos robando a nosotras mismas.

Es extraño, ¿no? Nadie Coge, pero todos tienen hijes. 

Es tan contradictorio porque hay una “gran liberación sexual”. 

Tele, propaganda, todo es sexo y a su vez, hay tanta represión. 

Sexo, puede ser la posibilidad de vida, o la posibilidad de manipular y destruir. 

Seduzco al policía para no tener una multa, me visto así para entrar al boliche, o sonrío un instante de más, ya que sé que ayuda. 

A veces es muy sutil. También nos lo enseñaron así. 

Santas, pero generadoras de fantasías. 

Algunas maneras de vivir la religión o la espiritualidad, destruyeron una llave. 

Ser espiritual como despojo de todo lo que es placer. 

Esto es dejar la energía femenina de lado. Cuando de hecho la sexualidad es una llave para el ser espiritual.

¿Qué pasa si nos conectamos con el cuerpo como una meditación? 

Tomarnos el tiempo de ablandar el cuerpo. 

Usar esa potencialidad para estar saludables, solo con la intensión y la respiración.

La sexualidad es infinita, no tiene límites. Se abren espacios que son difíciles de explicar con palabras. 

Conocernos primero a nosotras. 

¿Que nos da miedo? 

¿De dónde viene el miedo a la entrega? 

Qué difícil es tener sexo queriendo estar en control. 

Que diferente es el sexo con Entrega. 

Estamos acá para vivir el placer.

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