Prerequisitos al Amor propio

El amor propio, es decir el amor por una misma, no es necesariamente un privilegio. No es que nacimos con él, a costa de otras personas. A veces, que sea más cercano a nuestra realidad, que por ejemplo tengamos una madre que se ama a si misma o personas alrededor nuestro que desde temprana edad nos muestran como es, eso puede ser un privilegio. Es, sin embargo, sobre todo, una decisión. Y ello independientemente de la edad, entorno social, situación de vida. En contextos de opresión, será una decisión que resulte quizás mucho más lejana o difícil. Por ejemplo, si una mujer es abusada y tratada como si no valiera nada, esta decisión resulta mucho más difícil, psicológica y emocionalmente, que a una mujer que es valorada por su entorno. Mas todos los seres, tenemos la posibilidad de tomar esa decisión. Solo que los privilegios harán que quizás sea una puerta amplia, un umbral dorado al cual atravesar, o en caso de opresión, tendrás que esforzarte mucho para reconocer que hay allí una puerta que te invita a priorizarte y amarte, ya que estará tan tapada por tantas otras cosas, que quizás ni la veas. 

EL AMOR PROPIO ES LA DECISIÓN MÁS RADICAL Y REVOLUCIONARIA QUE PODRÁS TOMAR EN TU VIDA. Y al no ser una decisión con consecuencias ligeras, te invito a leer los requisitos para la misma. 

PRE-REQUISITOS DE AMOR PROPIO 

  1. Para amarte debes conocerte. No puedo amar, si no conozco. Conocerte en todas las polaridades. 
  2. Para amarte debes estar presente. No se puede amar, sin presencia. Dice el Monje Budista Thich Nhat Hahn: “Cuando amas a alguien, el regalo más preciado que podés dar es tu Presencia. Acaso como podrías amar si no estás verdaderamente allí?
  3. Para amarte debes responsabilizarte por vos misma. Ya no será “tan fácil” pedir de afuera, todo aquello que podés darte vos. Tampoco podrás responsabilizar a otras personas, al mundo o a la vida, por aquello que aun te falta.
  4. Para amarte, deberás darte Atención. Si, exactamente. En lunfardo argentino diríamos “Darte bola”. Aquello que es tan lindo recibir de afuera. Practicarlo con una misma. 
  5. Para amarte, debes amarte, así como sos. No la versión ficticia e idílica que ideás en tu cabeza, todo lo que podrías llegar a ser. Para amarte, debes amar la versión real. 
  6. Para amarte, debes renovar estos votos de amor, todos los días. 

Que significa que para amarte a vos misma, debes conocerte. Cuándo decir “Te amo” a una pareja, una amiga o un familiar, aludes a un amor que se ha construido anécdota a anécdota, memoria a memoria, momento a momento. Cuanto más pasa el tiempo, cuanto más conocés luces y sombras, más peso tendrán estas palabras. No amas “a pesar de que la persona es así o asá”, amás “con esta característica de que la persona es así o asá”. Por ende, deberás conocer también de vos, todas tus partes. Tus polos. Tus polaridades. Lo más luminoso. Y lo menos. Recordando que la luz solo está, gracias a la oscuridad. Muchas veces, amamos partes nuestras. Y no logramos abrazar aquello que nos es ajeno. Porque no nos reconocemos. Reconocemos una parte nuestra más no el todo. Hoy sos invitada a verlo todo. 

El segundo aspecto que mencionamos, es la presencia. Para amarte a vos misma, es necesaria la presencia con vos misma. Contesta simplemente: ¿Cómo estas? ¿Qué necesitás? Si tenés respuestas a estas preguntas, sin tener que pensarlo demasiado, es porque en líneas generales, estás presente en vos. Presente tu alma en tu cuerpo templo. Presente en vos. 

Para amarte, debes responsabilizarte por vos misma. Esta es quizás una de las partes más desafiantes del amor propio, ya que implican que ya no podremos responsabilizar al afuera, de algo que es tan solo nuestro. Ejemplo: Empecé a darme, radicalmente, la atención que le pedía a mi ex pareja, sobre todo en el momento de llegar a casa después de un largo día. Mi expectativa era que él lo dejará todo, para “atender mi regreso a casa”. Pero no lo hacía, se quedaba haciendo las cosas que estaba haciendo. Solía enfurecerme, a decir verdad. Al fin y al cabo, mi día había sido largo, y agotador. No es que esperara una cena servida (¿o sí?), más al menos que el mundo se detuviera un instante ya que yo había llegado a casa. Entonces empecé a darme yo esa atención que pedía de afuera: Me lavaba en cámara lenta las manos con agua tibia, me hacía un té, y me daba la bienvenida en mi casa después de un día largo. Eso hacía que en vez de apretar los dientes y volverme una persona a la cual la verdad no es nada lindo prestar atención, me convertía en alguien quien ya se había responsabilizado por ella misma. Esto es en escala pequeña algo que puede ser aún mucho mayor. Deshace el mito de la media naranja. Porque te responsabilizas por sentirte completa por vos misma. Yo soy una naranja completa, preciosa y jugosa por mí sola. En todo caso busco una deliciosa pera, completa por sí misma también. Y hacemos una ensalada de frutas que así, nunca ha existido. Este punto de responsabilizarte por vos, está ligado al siguiente: darte atención. Sólo podrás ser responsable por tu amor propio, si te das la atención que te mereces (y que quizás le solés pedir a personas a tu alrededor en vez de a vos misma)

Amarte a vos misma, es un voto que se renueva todos los días. Quizás, aún no has hecho este voto. Para entender que es un voto hacia una misma, recordamos el voto más conocido que hay en nuestra sociedad que son los votos matrimoniales; aquellas promesas con las que se sella el compromiso en la ceremonia de la boda. Representan la voluntad de estar en unión. Imagínate si en tu vida, el primer voto es con vos misma. Escribe el voto de amor propio. Aqui te dejamos un ejemplo, para que lo apliques hoy!